martes, 26 de noviembre de 2013

¿Cuestión de Sexo?... no, cuestión de Valores!


Hoy en día es fácil encontrarse con un océano basto y denso de blogs que hacen referencia a la mujer como elemento clave en el puzzle social actual, como la columna cultural que se hiergue firme y sólida para sustentar el mundo. Queridos pichómanos, esta es una realidad palpable. La mujer nos ha ganado el pulso, y muy merecidamente. Ha llegado su momento, su hora, está totalmente on-fire y quiere instaurar su hegemonía en el mundo. El que aquí escribe personalmente está de acuerdo con esta femocrácia que ahora cuaja cada vez más. Reconozcámoslo,  lo han pasado muy putas desde que el mundo es mundo: las violábamos a nuestro antojo en la prehistoria, creamos la religión para someterlas como recipiente de pecado y perversión (y así expiar las violaciones cavernarias antes citadas), les hemos negado derechos y les hemos puesto trabas y baches miles en sus aspiraciones de equiparación sexual. Es normal que se hayan cabreado y que ahora quieran reclamar su más que merecido lugar.

Bien, hasta ahí me parece todo justo. Ahora bien, toda esta ciberliteratura feminista... está alcanzando una cota que... dentro de mi pútrido y arrugado sentido de la justicia... no me parece correcta. Siempre he pensado que la mejor estrategia para resaltar cualidades es precisamente, eso, resaltarlas. Pero el resentimiento y la misandria de muchas feministas resurgentes está dando como fruto un movimiento que me causa mucha turbación, y es el realce del feminismo rebajando al hombre, humillándolo, reduciéndolo al ya muy perpetrado tópico del machirulo que aspira ser Alfa a golpe de pollazo. Que eructa mientras se rasca los cojones viendo el fútbol. Que huye del contacto físico con otros machos Alfa para algo que no sea hostiarlos o saludarlos. Que evita el cariño físico por miedo a la etiqueta de homosexual. Que es violento, energúmeno, idiota, malvado, ineficaz, engreído, soberbio, prepotente,... Y, me veo obligado a decir que NO. Hay ahora mismo millones de librepensadoras, intelectuales, eruditas, visionarias, con millones de jugosas y resplandecientes ideas reveladoras aporrenado teclados por todo el mundo para hacernos ver el verdadero valor (tan obviado) del sexo femenino. Me gustaría dejar constancia de que los tíos... muchos de nosotros... aunque penosamente no todos, somos plenamente conscientes de esta vuestra valía. De verdad, os lo juro, os queremos. Nos parecéis fenómenos naturales abrumadoramente bellos, imprescindibles, algunos incluso pensamos que sois lo mejor que ha existido nunca sobre la faz de la tierra. Tenéis muchos muuuuchos fans con polla por el mundo. Por favor, dejadnos hablar. Somos una legión gigantesca, mucho más de lo que os cabría pensar y habitualmente nos vemos sumidos en un mar de críticas, de complejos, de contundente insatisfacción por vuestra parte. Por un lado está la enorme turba de gente que nos obvia directamente, que piensa que somos invisibles y por otro lado está la otra turba, la chunga, el enemigo común, ese que piensa que el hombre todavía camina por el mundo para hacer girar los engranajes de la existencia... y que por desgracia nos relega a los que creemos en vosotras a un puesto muy bajo. Porque, no nos engañemos, vuestro es el siglo XXI pero todavía no habéis conseguido echar al cromagnón del atril. Estáis cerca, vais por buen camino, pero el patrón sigue siendo el patrón.

Insisto, os queremos, os admiramos y deseamos que esta guerra que planteáis y cuyo fin es tan encomiable no se centre sólo a poner un género frente al otro. De verdad, somos vuestros aliados. Os propongo que miremos tiernamente a los ojos al verdadero obstáculo, al verdadero percance, al verdadero problema que impide vuestra plena realización... Ese "enemigo" no está compuesto íntegramente por hombres. Son PERSONAS de toda condición, género e ideal. ¿Qué digo? ni si quiera son personas, son simplemente RESIDUOS históricos de vuestros comienzos en el lodo. Pueblan las mentalidades de los que pilotan actualmente (hombres y mujeres, heteros y homos). Están tan arraigados que es complicado, muy complicado, que se saneen. Por eso yo os imploro: ¡¡¡RECLUTADNOS!!!. Dejad de escupir sobre nosotros y de despreciarnos por ser hombres y ayudadnos a vislumbrar vuestro plan maestro, vuestro motivo, vuestra razón. Hacednos partícipes de vuestra lucha. Estamos dispuestos a ser vuestros apoyos más leales. Nos deis por perdidos, por favor. La igualdad sexual es una idiotez, lo admito, pero la igualdad humana es y debe de ser el único y verdadero fin. Y ahí entramos tod@s. Dejadnos ser parte de vuestra revolución.

Tíos del mundo que creéis en el feminismo racional. por favor, manifestaos, que vean que estamos aquí para arrimar el hombro. Para construir de manera conjunta con ellas. Porfi.

Hasta aquí mi intro. Quizás demasiado densa y apoteósica. Las siguientes prometo serán más livianas. Solo quería sentar la base, el molde. De aquí en adelante soy todo vuestro. Despellejadme enseñadme!!.


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